La cartografía ambiental atraviesa una nueva etapa científica y tecnológica impulsada por la Inteligencia Artificial (IA) y el análisis masivo de datos geoespaciales. Hoy los mapas ambientales se construyen mediante algoritmos capaces de clasificar automáticamente coberturas del suelo, detectar cambios ambientales, modelar riesgos y vulnerabilidades e integrar variables físicas, biológicas y sociales generando escenarios predictivos.